Los días sin ayer 12, Porcelana para Himmler

Ilustración para el duodécimo capítulo de Los Días sin ayer. La novela por entregas de Ignacio del Valle que está publicando El País Semanal. Ejemplar del 19 de junio.

Hasta hoy desconocía la pasión de los nazis por la porcelana. ilustrando este capítulo he indagado un poco sobre la cerámica Allach, me han sorprendido las similitudes con las figurillas españolas de Lladró que fascinaron a tantas personas de la generación de mis abuelos.

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Los días sin ayer 11, La muerte viaja deprisa

Undécimo capítulo de Los días sin ayer, la novela por entregas de Ignacio del Valle que está publicando El País semanal. Ejemplar del domingo 5 de junio.

 

En este episodio Ignacio refleja las tensiones entre las fuerzas aliadas que ocuparon Berlín durante la posguerra alemanama inmediata:

Un fuerte olor a amoniaco indicó que el cuerpo empezaba a orinarse. Dejó la metralleta junto a su propietario y la pistola con silenciador al lado del inglés. Luego cogió uno de los cuchillos finka de los soviéticos, lo empapó en sangre y lo tiró junto a ellos para que la escena se convirtiese en un revoltijo indescifrable. Muchas armas, mucho ruski, mucho alcohol, mucho tiempo libre, y siempre pasaban cosas. Siempre. Aquello era el pan de cada día, una reyerta más que había terminado como el rosario de la aurora, habría quejas oficiales, papeleo y poco más. Y allí estaba de nuevo la muerte, visitándolos sin formalidades, haciendo su trabajo con eficacia y prontitud, prosaica, sencilla, a veces incluso infantil.

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Los días sin ayer 8, La araña y el enano

Nuevo capítulo de la novela por entregas de Ignacio del Valle para El País Semanal. La araña y el enano apareció en el ejemplar del domingo 22 de mayo .

En esta ocasión cito un extracto de la conversación que mantienen Arturo Andrade y  Schelle sobre el “judenfrei“en el club Lorelei:

–Usted parece no entender, herr Andrade.

 Usted cree que el problema étnico, la pureza racial es solo una obsesión alemana. No obstante, cuando nosotros llegamos los polacos ya perseguían judíos, los rusos ya perseguían judíos, los ucranianos ya perseguían judíos… Y también se mataban alegremente entre ellos, polacos contra ucranianos, rusos contra polacos y ucranianos… Nadie quiere a los judíos, cuando regresan a sus países no les devuelven sus posesiones, y lo que la guerra no consiguió, el Judenfrei, lo está logrando la paz, herr Andrade: se marchan a Palestina, y allí atacan a los británicos. No hay sitio para ellos en Europa, nunca lo habrá. Pero no hablamos únicamente de los judíos, el virus de la homogeneidad racial está suelto, los checos expulsan a minorías húngaras, los húngaros expulsan a minorías rumanas, los griegos echan a los albaneses, los yugoslavos a los italianos, los búlgaros a los turcos y gitanos, los rusos a los finlandeses… ¿De qué me está hablando, herr Andrade?, ¿somos los únicos culpables?

En el escenario la mujer continuaba guiando a la tarántula por lugares cada vez más íntimos a medida que se despojaba de su ropa interior.

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Los días sin ayer 7, Lorelei

Otro capítulo de Los días sin ayer, la novela por entregas de Ignacio del Valle para El País Semanal. Ejemplar del domingo 15 de mayo de 2016.

09 los dias sin ayer - miguel navia ignacio del valle

Como viene siendo habitual, añado una pequeña cita del texto:

Se fijó más y lo que vio fue un cansado rostro de mujer iluminado por una linterna.

–Vente conmigo –le dijo la chica.

Se trataba de una de las miles de mujeres que se prostituían en la ciudad por unos cigarrillos o unos marcos. A veces por una simple lata de pasta de carne. Era el hundimiento moral de toda una nación, donde innumerables jóvenes consideraban normal acostarse con un desconocido a cambio de una tableta de chocolate. El orgullo, la dignidad, con unos perfiles tan irreconocibles como la ciudad, quedaban anulados por una lucha animal por la supervivencia: la comida a cambio de cualquier humillación o depravación. Arturo negó con la cabeza y la linterna se apagó, devolviendo a la mujer a las tinieblas.

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